sábado, 26 de mayo de 2012

...el loco que cobija su paloma en la mano, acariciándola hora a hora hasta mezclar los dedos y las plumas en una sola miga de ternura. Julio Cortazar

                                                          Hacienda "La Rinconada"
Fotografía tomada por Fotosarrapia

viernes, 28 de octubre de 2011

martes, 11 de octubre de 2011

POETA HABLANDO SOLA. María Elena Ferrer.


(En compañía de la poeta Maria E. Ferrer en la ciudad de  Puerto Ordaz, Venezuela)

Dicen que las poetas somos malas esposas,
malas madres,
a veces malas hijas.
Que nos apetecen otros frutos,
que levantamos vuelo mientras se quema la cena,
mientras estamos absortas,
sentadas en el comedor,
jugando con los granos que cayeron en la mesa,
sin escuchar los gritos,
ni los llantos,
ni los juicios cercanos.
En las fotos familiares siempre aparecemos tristes
o con ojos ausentes.
Las poetas de vez en cuando se encierran en sus habitaciones,
a oscuras,
quién sabe si despiertas.
Ellas pasan días sin abrir las puertas,
luego salen abrazando al marido,
a la madre,
a los hijos si los hay,
nunca dan explicaciones;
con el tiempo nadie se las pedirá.
Las poetas entusiasman con su alegría corta y profunda,
con sus prioridades anormales,
con su distraída vehemencia.
Tienen grandes ojos,
llenos de alas,
de brincos,
de sustos tal vez.
Nadie sabe lo que piensa una poeta,
aunque suelen ser severos en sus opiniones sobre ellas.
A veces les resultamos caprichosas,
ariscas,
egoístas,
tal vez un poco excéntricas.
Algunos creen que es peligroso amar a una poeta,
damos la impresión que venimos de otro mundo,
sobre todo cuando convulsionamos
y acabamos con la fiesta.
Las poetas somos pájaros etéreos,
pájaros sellados,
bellos albatros solitarios.

Fotografía de la muchedumbre. Wislawa Szymborska


En la fotografía de la muchedumbre 
mi cabeza es la séptima de la orilla,
o tal vez la cuarta a la izquierda,
o la veinte desde abajo;

mi cabeza no sé cuál,
ya no una, no única,
ya parecida a las parecidas,
ni femenina ni masculina,

las señales que me hace
son ningunos rasgos personales

quizás la ve el Espíritu del Tiempo,
pero no la mira;

mi cabeza estadística
que consume acero y cables
tranquilísima, globalísimamente;

sin la vergüenza de ser una cualquiera
sin la desesperación de ser cambiable;

como si no la tuviera en lo absoluto
a mi manera y por separado;
como si me hubiera desenterrado un cementerio
lleno de anónimos cráneos
en un aceptable estado de conservación
a pesar de su mortalidad;

como si ya hubiera estado allá
-mi cabeza, una cualquiera, ajena-

donde,  si recuerda algo,
sea tal vez el profundo futuro.

De " Si acaso" 1978. Versión de Abel A. Murcia.


domingo, 25 de septiembre de 2011

sábado, 24 de septiembre de 2011

No importa si cuando llama el amor yo estoy muerta. Vendré. Siempre vendré si alguna vez llama el amor. Alejandra Pizarnik

Fotografía tomada por fotosarrapia

Un lugar moribundo donde se han muerto hasta los perros y ya no hay ni quien le ladre al silencio; pues en cuanto uno se acostumbra al vendaval que allí sopla, no se oye sino el silencio que hay en todas las soledades. Juan Rulfo


Inútil la espera, inútiles el viaje y el navío. Álvaro Mutis

Fotografía tomada por: Fotosarrapia

Bodega

Fotografía tomada por: Fotosarrapia

La soledad de los balcones

Fotografía tomada por: Fotosarrapia

Las manos que disparan

Fotografía tomada por Fotosarrapia

La Ciudad que se desgasta y los ojos que la miran

Fotografía tomada por : Fotosarrapia

sábado, 17 de septiembre de 2011